Cada verano, cientos de perros acaban en la consulta veterinaria por el mismo motivo: una espiga. Un paseo por el campo, el parque o incluso la acera de tu barrio puede acabar en una visita urgente si no sabes qué buscar. Lo más peligroso es que, al principio, puede parecer que no ha pasado nada. Y mientras tanto, la espiga sigue avanzando dentro del cuerpo de tu perro.
En este artículo te explicamos qué son las espigas, cómo detectar que tu perro ha sido afectado, qué zonas del cuerpo son más vulnerables y, sobre todo, cómo evitar que esto ocurra.

¿Qué son las espigas y por qué son tan peligrosas?
Las espigas son las semillas secas de ciertas plantas gramíneas, como la cebada silvestre o la avena. Tienen una forma muy característica: afiladas como una flecha y con pequeñas barbas que apuntan hacia atrás. Gracias a esa forma, se clavan fácilmente en el pelo o la piel del perro, y lo más preocupante: solo pueden avanzar, nunca retroceden.
Esto significa que una vez dentro del cuerpo, la espiga puede migrar hacia órganos internos causando infecciones graves o incluso daños irreversibles.
La época de más riesgo es de mayo a septiembre, cuando las plantas se secan y las espigas se sueltan con facilidad. Aunque depende de la zona geográfica, en España el pico de casos suele darse entre junio y agosto.
Zonas del cuerpo donde se clavan con más frecuencia
Las espigas pueden entrar por cualquier parte del cuerpo, pero hay zonas especialmente vulnerables:
- Entre los dedos (almohadillas): es la localización más común. Los perros con pelo largo entre las patas tienen más riesgo.
- Oídos: sobre todo en razas con orejas largas y caídas como el Cocker Spaniel o el Beagle.
- Nariz: se introducen mientras el perro husmea entre la hierba.
- Ojos: quedan ocultas bajo el párpado y pueden pasar desapercibidas.
- Zona genital (vulva y prepucio): especialmente en perros que se agachan o se tumban en zonas con hierba seca.
- Piel y tejido subcutáneo: la espiga perfora la piel y puede viajar por debajo hacia otros órganos.
Síntomas y señales de alerta por zona
Espiga en las patas
Es fácil de detectar si sabes qué buscar. Los signos más habituales son:
- Tu perro se lame constantemente una pata, especialmente entre los dedos.
- La zona aparece hinchada, caliente o rojiza.
- Puede aparecer un bulto o absceso con secreción.
- El perro cojea o no apoya bien esa pata.
Si ves cualquiera de estas señales después de un paseo, revisa los espacios entre los dedos.
Espiga en el oído
- Sacude la cabeza de forma repetida o la inclina hacia un lado.
- Se rasca el oído con insistencia.
- Muestra dolor al tocarle la cabeza por esa zona.
- Puede aparecer secreción o mal olor en el oído afectado.
Espiga en la nariz
- Estornudos bruscos y continuos, muchas veces seguidos.
- Puede haber secreción de sangre por la fuerza de los estornudos.
- Muestra malestar o intranquilidad.
⚠️ Atención: una espiga en la nariz puede avanzar hacia la tráquea o los pulmones. Actúa rápido.
Espiga en el ojo
- Mantiene el ojo cerrado o semicerrado (blefaroespasmo).
- El ojo está rojo, lloroso o con secreción.
- Se frota el ojo con la pata constantemente.
Una espiga en el ojo puede provocar úlceras corneales si no se retira a tiempo.
Espiga bajo la piel
Esta es la situación más difícil de detectar porque no se ve. Señales que deben alertarte:
- Aparece un bulto o granuloma en cualquier zona del cuerpo.
- La zona duele al tocarla.
- Fiebre sin causa aparente.
- Síntomas respiratorios o neurológicos semanas después de haber estado en zonas de riesgo.
Heridas por espigas en perros: ¿qué puede pasar si no actúas?
Las heridas por espigas en perros no tratadas pueden derivar en problemas muy serios:
- Abscesos e infecciones profundas que requieren cirugía.
- Migración hacia órganos internos: pulmones, diafragma, columna vertebral o hígado.
- Fistulas crónicas que no cicatrizan porque la espiga sigue dentro.
- Neumotórax (acumulación de aire en el tórax) en casos de penetración pulmonar.
- Discoespondilitis (inflamación de vértebras) si la espiga migra hacia la columna.
El tiempo es clave. Cuanto antes acudas al veterinario, más fácil y menos invasivo será el tratamiento.
¿Qué hace el veterinario cuando hay una espiga?
El tratamiento depende de dónde esté la espiga y cuánto tiempo lleve ahí. Las pruebas más utilizadas son:
- Otoscopia: para detectar espigas en el canal auditivo.
- Ecografía: muy útil para localizar espigas bajo la piel o en músculos.
- Rinoscopia o broncoscopia: si se sospecha que ha migrado hacia las vías respiratorias.
- TAC (tomografía): en casos complejos donde la espiga ha migrado profundamente.
- Radiografías: útiles para detectar complicaciones como neumotórax o derrame pleural, aunque las espigas en sí son difíciles de ver en rayos X.
El objetivo siempre es extraer la espiga completa. Si queda algún fragmento, el problema continúa.
Cómo evitar las espigas en los perros: consejos prácticos
La mejor medicina siempre es la prevención. Aquí tienes lo que puedes hacer:
1. Revisa a tu perro después de cada paseo Dedica unos minutos a revisar sus patas (especialmente entre los dedos), orejas, nariz, ojos y zona genital. Un peine metálico de dientes finos ayuda a detectar espigas escondidas en el pelo.
2. Esquila a tu perro en verano Los perros con pelo largo tienen muchas más probabilidades de acumular espigas. Llevar a tu perro a la peluquería canina y cortarle el pelo corto durante los meses de más riesgo reduce significativamente el problema.
3. Evita zonas de riesgo en los meses críticos Durante el verano, intenta no dejar que tu perro corra por parcelas con hierba alta y seca, caminos rurales sin desbroce o terrenos abandonados con gramíneas.
4. Usa protectores para las patas Existen botines y fundas para las almohadillas que pueden ser útiles en paseos por zonas de alto riesgo.
5. Actúa rápido ante cualquier señal Si ves que tu perro se lame, estornuda sin parar, cojea o tiene el ojo cerrado después de un paseo, no esperes a ver si mejora solo. Acude al veterinario ese mismo día.
¿Cuándo es urgente ir al veterinario?
Siempre que sospeches que tu perro ha tenido contacto con espigas, lo más prudente es visitarnos. Pero hay señales que no admiten espera:
- Estornudos de sangre o secreción nasal abundante.
- Ojo cerrado con mucho dolor o secreción.
- Cojera repentina con hinchazón entre los dedos.
- Dificultad para respirar o tos.
- Fiebre alta sin causa aparente.
En Sarpa Veterinaria, en Terrassa, atendemos este tipo de casos y contamos con los medios para localizar y extraer espigas de forma segura. Si tienes cualquier duda o tu perro muestra alguno de estos síntomas, contáctanos o pide cita directamente. Mejor una revisión de más que un problema mayor.
